NUTRIENTES SECUNDARIOS

Nutrientes secundarios: Azufre

Los nutrientes secundarios son asimilados en grandes cantidades pero no tanto como los macronutrientes. El Azufre (S), el Calcio (Ca) y el Magnesio (Mg) son los tres nutrientes secundarios. No suelen venir incluídos en la mayoría de fertilizantes comerciales, aunque si que suelen estar disponibles en cantidades suficientes en el estiércol y el compost. El cannabis no es un gran consumidor de azufre, y los substratos suelen contener azufre de sobras.

Los síntomas de la carencia de azufre son muy parecidos a los de la carencia de nitrógeno, y se confunden fácilmente. Las deficiencias de azufre son muy raras. Las carencias se manifiestan en las hojas, presentando clorosis intervenal, y volviéndose los peciolos rojos completamente. A diferencia de la carencia de nitrógeno, los nervios permanecen verdes, las hojas se retuercen y aparece necrosis en las puntas. El origen de la carencia no suele deberse a una ausencia de azufre en el suelo. Es muy posible que la carencia sea debida a daños graves en el tronco o raíces debido a plagas u hongos, en este caso, cuando intentemos remediar la carencia aportando azufre al substrato o por vía foliar, no obtendremos mejora alguna.

Se pueden utilizar las sales de Epsom (contienen azufre y magnesio) si se sospecha de una posible carencia o si el suelo es pobre en nutrientes.

Algunos fungicidas están basados en azufre, por lo que su aplicación por vía foliar sirve para remediar una posible carencia de azufre.

Si se fertiliza excesivamente con azufre quedará saturado en el suelo, causando daños por exceso de salinidad. Los daños típicos son clorosis y quemaduras en las hojas.

Nutrientes secundarios: Calcio

El calcio interviene un bastantes procesos de la planta, está íntimamente relacionado con las células, las raíces, la asimilación de nutrientes. Si la planta no encuentra suficiente calcio el crecimiento se ralentiza y la floración es escasa. El agua corriente española acostumbra a tener bastante calcio (cal) y, a pesar de que el cannabis consume grandes cantidades de calcio, se acumula en el substrato, aumentando el PH e interfiriendo en la asimilación de otros nutrientes (por ejemplo el fósforo y el magnesio). Las aguas más cargadas de calcio suelen ser las procedentes de zonas urbanas. El suelo español contiene cantidades suficientes de calcio, en algunos casos demasiado. A no ser que se riegue únicamente con agua destilada y el substrato no contenga calcio, es posible que se presente alguna carencia de este tipo. Si se riega con agua del grifo lo normal es que se acumule calcio en el substrato, incrustándose en las paredes de la maceta formando manchas blancas.

Las carencias de calcio impiden que las raíces se desarrollen,  provocan clorosis en las hojas más jóvenes y detienen el crecimiento.Se producen sobre todo si el substrato no contiene calcio. También se suelen producir cuando se riega con abundante agua destilada o cualquier agua descalcificada. Los preparados de tierra comerciales contienen bastante calcio, aunque suelen llevar el justo, ya que los fabricantes de substrato calculan siempre que el agua de riego que se va a utilizar contendrá calcio en exceso. Los fertilizantes comerciales tampoco suelen contener suficiente calcio por esta razón. Otra posible causa de carencia de calcio se produce cuando el PH del substrato es demasiado ácido, y también cuando el substrato contiene demasiado sodio.

Si se utiliza agua del grifo para regar podemos olvidarnos de las carencias de calcio, aunque deberemos prestar atención a que el calcio y demás sales no se acumulan en el substrato. Si utilizamos agua descalcificada, destilada, osmotizada o de lluvia, conviene añadir un mínimo del 20% de agua corriente, y así evitar con toda seguridad posibles carencias de calcio. En caso de que se produjeran carencias, una buena fuente de calcio es el yeso.

Regar con agua descalcificada es todo un lujo para las plantas, pero se debe proporcionar calcio de alguna forma, y ni el substrato ni los fertilizantes comerciales contienen calcio suficiente. Es conveniente mezclar un 20% de agua del grifo al agua descalcificada para evitar carencias. Cuando se utiliza agua del grifo se debe comprobar el nivel de PH y rectificarlo, ya que el agua corriente tiene PH alto debido al exceso de calcio.

El exceso de calcio es bastante común pero difícil de detectar a simple vista. El riego con agua corriente es su principal causa, debido a que contiene demasiado calcio. Afecta sobre todo en cultivos con macetas, donde el calcio sobrante se acumula en cada riego. Los excesos de calcio en el substrato elevan el PH y la EC, bloqueandose la disponibilidad de otros nutrientes, concretamente potasio, hierro, cinc, cobre y fósforo. Cuando el agua de riego contiene excesivo calcio, para evitar que se acumule, se debe lavar la tierra antes de la floración, posteriormente realizar un trasplante, y al final de la floración volver a lavar la tierra.

Nutrientes secundarios: Magnesio

Entre las carencias de nutrientes secundarios, la de magnesio es la más frecuente si no se utiliza un fertilizante que lo contenga en cantidad suficiente. El magnesio es un elemento muy utilizado en la planta, ya que está íntimamente relacionado con la fotosíntesis.

Las principales carencias se notan cuando aparece clorosis en las hojas más viejas, en las zonas intervenales, de forma simétrica al nervio principal de las hojas. Los bordes de las hojas afectadas se curvan ligeramente hacia arriba. Las puntas de las hojas se queman y también se enrollan hacia arriba. Si la carencia de magnesio persiste, todas las hojas adquieren un color verde pálido y los tallos y peciolos se vuelven de color rojo e incluso violeta. Tras la clorosis aparece rápidamente la necrosis (color óxido) en los tejidos afectados. Puede ser debida a excesos de potasio y fosforo, o defciencias de nitrógeno.
Es una carencia que aparece habitualmente durante la fase de floración, cuando la planta agota los nutrientes del substrato, sobre todo en macetas.

Es recomendable tener siempre sales de Epsom por si se presenta esta deficiencia. Para evitar posibles carencias de magnesio conviene utilizar fertilizantes para floración y crecimiento que contengan por lo menos un 1% de magnesio. Si los fertizantes no contienen magnesio, o contienen muy poco, es muy probable que aparezcan las carencias.
En caso de que se esté proporcionando suficiente magnesio y las carencias persistan, será señal de que el magnesio está bloqueado por el substrato debido a una acumulación tóxica de algún otro nutriente, posiblemente cloro y calcio. En este caso será recomendable realizar un trasplante o, si no es posible, lavar la tierra. Las carencias de magnesio en estos casos son debidas a que las macetas son demasiado pequeñas en relación al tamaño de la planta.

El exceso de magnesio no suele ser tóxico, pero si se acumula demasiado en el substrato interferirá posiblemente en la absorción de otros nutrientes.